Tenía mucho que no iba a un circo. No fue porque ya no me divirtieran o porque hubiera crecido o porque veía a los animales en animal planet, sino por el trato denigrante que reciben estos animalitos.
Es curioso ver cómo la gente piensa que los animales salen al escenario con grandes ánimos que tan solo el presentador del circo tiene ya que al final de la función será él y los otros quienes se queden con el dinero.
Al final de la función la gente se va a su cama, los animales a sus jaulas... eso ya no está dentro del imaginario social. A partir de que termina la función los animales desaparecen de la vista y ya nadie se preocupa por ellos
La falta de ejercicio de estos animales por estar encerrados, las enfermedades que los azotan por ser viejos o por la misma falta de actividad a pocas personas les preocupa.
Volver al circo esta ocasión me dejó un mal sabor de boca, como sabía que iba a ser.
Ojalá que dejemos de pensar en nosotros como centro del universo y entendamos que hay criaturas con el derecho de vivir en libertad y dignamente.
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